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Educación > Saber venderte > Inteligencia

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Marca Personal

Te enseño el noble arte de la marca personal para vivir una buena vida aprovechando tu conocimiento, experiencia y habilidades.

¡Buenos días!

¿Te gusta ir al cine? A mí me flipa. Y a mi hijo Max más todavía.

La primera vez que lo llevamos, Mimi y yo flipamos con cómo se portó. En silencio toda la película y atento. Tenía un año y medio y creo que se enamoró del cine.

Desde ese día le hemos enseñado a guardar silencio desde el momento en el que empiezan los tráilers hasta los créditos.

Si me quiere hacer algún comentario, tiene que decirlo con ese tono de voz que la mayoría de las personas tenemos preconfigurado de fábrica, que es como un susurro a unos cuantos decibelios por debajo de lo que es tu tono normal.

¿Sabes lo que te digo? Bien. Pues hay gente que no lo tiene configurado. O lo tiene roto.

El otro día me tocó una al lado. La llamaremos Carmela.

Carmela iba con su sobrina al cine. Lo sé porque lo repetía constantemente en su tono normal: "La tía...." "..., como la tía", "Eso ya lo sabía la tía..." Carmela hablaba de Carmela en tercera persona. Igual por eso.

Cuando uno va al cine a ver Vaiana, Los Minions o La Patrulla Canina, sabe que no puede esperar el silencio sepulcral y el respeto por el séptimo arte como en una de Nolan o de Spielberg.

Sabes que los niños hablan más alto y que alguno se porta regulinchi tirando a impertinente.

Pero no Carmela. Carmela no puede comportarse regulinchi, tirando a impertinente, rozando a insoportable.

Carmela tiene que enseñar a su sobrina de 5 años que está en un lugar público donde la gente ha pagado por ver una película en silencio.

La tía Carmela tiene que guardarse los comentarios para la Happy Meal de después o para la parada del autobús.

Señora, si me está leyendo, que lo dudo, me hubiese encantado decirle que no compré entrada con comentarios. Pedí la normal.

Y que después del cine, tuve que explicarle a mi hijo que eso no estaba bien, que en el cine hay que estar callado por educación y respeto al resto.

Lo bueno de Carmela es que me dio un pase para explicarle lo importante de la buena educación.

Buena educación > Generosidad y amor por los demás > Simpatía > Cultura > Oratoria y saber venderte > Inteligencia

Sin darle muchas vueltas al modelo de pensamiento, vomitándotelo a las 7 de la mañana de un viernes de verano, te diré que para mí esta es la escalera de valor de una persona para el éxito personal.

Quizás a Carmela le dijeron que era importantísimo saberse todos los ríos de España y sus afluentes de memoria, pero se dejaron la lección de "Respeto y decoro en lugares públicos".

Mi padre, que seguramente está leyendo esto recién operado de cadera (Hola papá), al ver que no era el más listo de la clase, se empeñó en hacerme altamente educado, cordial y agradable.

Estoy seguro de que me ha abierto más puertas que cualquier otro talento.

Dice Jordan Peterson en sus "12 Reglas para vivir":

El niño bueno y el padre responsable
Un niño de tres años debidamente socializado es educado y atractivo. No es manipulador, más bien evoca el interés de otros niños y el aprecio de los adultos. Tal niño existe en un mundo donde otros niños le dan la bienvenida y compiten por su atención, y donde los adultos están felices de verle, en lugar de esconderse detrás de sonrisas falsas. Este niño será introducido al mundo por personas que se complacen en hacerlo. Esto hará más por su individualidad que cualquier intento cobarde de los padres por evitar el conflicto y la disciplina cotidianos.

Y hoy, estimado y fiel lector de esta humilde newsletter, es más importante la atención y saber venderte que en ningún otro momento de la historia.

Si como yo has tenido la suerte de que te criaron en la buena educación de otra época, ya tienes la parte difícil. La que no se puede enseñar.

Pero hay una segunda parte que sí se puede aprender: convertir esa atención y ese aprecio que generas en persona en oportunidades reales. Que la gente adecuada sepa quién eres, qué haces bien y por qué debería llamarte a ti y no a otro.

A eso me dedico yo. Se llama marca personal y no va de selfies ni de bailar en Instagram.

Así que si tienes más de 30 años, experiencia de sobra y la sensación de que vales más de lo que el mercado te reconoce, tengo una comunidad para gente como tú. Dentro:

  • Aprendes mi metodología de las Pirámides de la Marca Personal, escrita y al grano. En unas semanas sabes qué te hace valioso, a quién se lo cuentas y cómo.
  • Cada miércoles tienes mentoría en directo conmigo: traes tu duda concreta, te vas con una respuesta concreta.
  • Haces retos prácticos para no quedarte en la teoría.
  • Te llevas libros de negocio, dinero y filosofía resumidos y aplicados a lo nuestro: vivir mejor.
  • Y compartes esto con buena gente. Gente educada, por cierto. De la que guarda silencio en el cine.

Mi promesa es simple: entra hoy, dedícale 20 minutos al día desde el móvil o la tumbona, y antes de que acabe agosto tendrás tu Pirámide construida. Sabrás qué te hace valioso y cómo contarlo.

Vente a un par de mentorías, bichea todo lo que quieras. Si no lo ves, te vas y aquí no ha pasado nada. Tú no arriesgas nada. Yo arriesgo quedar mal contigo, que es lo que más me jodería.

Pincha aquí y nos vemos dentro.

Te deseo, por encima de todo, una buena vida.

Marca Personal

Te enseño el noble arte de la marca personal para vivir una buena vida aprovechando tu conocimiento, experiencia y habilidades.