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Lo de hoy es breve pero deja un mensaje bonito.
Leiva llenó, en el sentido literal del verbo llenar, el Ibercaja Estadio el pasado sábado en Zaragoza. Casi 25.000 personas en el concierto más multitudinario del artista fuera de Madrid. Dicho por él.
Debe ser impresionante volver a una ciudad que no es la tuya, tan solo seis meses después de tu último concierto y hacer esos números en taquilla. Verdaderamente impresionante.
En un momento del concierto, con el estadio lleno de pantallas de móviles grabando, el madrileño pide, como solo un líder puede hacer, recomendando con autoridad, meter los dispositivos "donde cada uno prefiera" (con sonrisa picarona) y disfrutar durante un ratito de la música, en silencio, sin teléfonos y a oscuras.
Solo hicieron falta tres segundos para que el estadio se quedará a oscuras y en silencio durante casi cinco minutos.
Eso es influir.
Me quedé perplejo. Todos hicimos caso, en parte porque queríamos pero también porque nos convenció de ello.
Voy a explicarte porqué pasó lo que pasó y como conseguir que 25.000 personas hagan lo que tú dices.
- No es lo que tú dices, es lo que corresponde. Esto es importante, porque creo que separa liderar de ordenar. Leiva no dijo "vamos a ponernos a hacer flexiones". Pidió algo que todos pensamos, que forma parte de ese insight que llamamos en publicidad. El sentimiento compartido de que así debe ser. Miles de personas que quien más o quien menos está hasta las pelotas de su puñetero móvil y seguramente están de acuerdo con la solicitud.
- Mensaje positivo. Hasta el más ansioso de los video aficionados le vio el beneficio a dejar un ratito aparcado su cacharro. No había sacrificio más allá de disfrutar de la música en silencio.
- Experiencia compartida, propósito común. Como Martin Luther King y su "I have a dream", que era su sueño y también el de millones de personas. Cuando un líder tiene un objetivo, se pone en la piel del otro y habla desde sus zapatos. "Creo que sería muy guay mantener este ritual en cada concierto, apagar los teléfonos móviles y disfrutar de la música en silencio y sin luces". ¿Voy a llevar a la contraria a 25.000 personas en algo que todos están de acuerdo en cumplir? El rebaño funciona. El propósito de la acción me conmueve. Estamos todos juntos en esto. ¡Claro que sí!
- Momentum. No es lo mismo pedirlo en su primer concierto de su vida. Tampoco funcionaría si lo pides en la primera canción. Y tampoco vale si lo pides durante todo el concierto. Para todo hay un momento y el líder de saber cuándo es ese momento.
- Coger la batuta con firmeza y coherencia. Hubiese sido raro que nos lo hubiese gritado cuando Leiva no grita. Así que hay que hacerlo como lo hizo: cariño, empatía y la visión compartida de un estadio de fútbol en silencio durante una canción entera. Pero hay que saber pedirlo. Esa es la clave. Pedir no es lo importante, es cómo pedirlo.
- El círculo dorado. No falla. ¿Para qué? para disfrutar la canción. ¿Cómo? con los móviles en el bolsillo. ¿Qué? Un ritual que lleva haciendo en varios conciertos. Simon Sinek lo llama el Círculo Dorado del Propósito y consiste en empezar una petición desde el para qué hasta el qué. Empieza como líder a compartir propósito con tu equipo para que entiendan para qué. Y ese para qué debe tener un sentimiento profundo compartido.
- Líder de interés compuesto. Si te acaban de poner en un puesto de responsabilidad en una empresa y tu equipo todavía no te conoce, te va a costar tiempo y unas cuantas batallas conseguir que te sigan. Si acabas de empezar a trabajar tus redes sociales no va a ser fácil conseguir que la gente compre lo que ofreces o se sumen a tu proyecto. El liderazgo tiene interés compuesto. Hay que sumar cada día pequeñas victorias, hacer sacrificios y demostrar que te has ganado estar ahí arriba.
Ya tienes la receta para liderar algo, compadre. Como todo lo que dura, requiere propósito, tiempo y coherencia.
Espero que te haya servido.
Te dejo con el tema.
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